DUELOS Y PÉRDIDAS

El duelo está directamente asociado a las pérdidas que inexorablemente tenemos que afrontar a lo largo de la vida, de las más claras, y que más dolor producen, son las que están relacionadas con la pérdida de personas significativas, ya sea por muerte natural u otras razones; en todo caso, implican una pérdida de algo muy íntimo, no sólo de la persona, sino de todo lo que significaba en un nivel simbólico, existencial e identitario. Podemos hablar de que afrontamos al mismo tiempo una muerte de nosotros mismos, como mínimo de una parte o periodo de nuestra vida.

Las separaciones o divorcios, son también pérdidas que conllevan un proceso de duelo. Así como la pérdida de un trabajo, una mudanza o pérdida de un hogar, la muerte de una mascota, un cambio de país, etc.

El duelo es un proceso natural que tendremos que atravesar repetidas veces a lo largo de la vida, pero al mismo tiempo es un proceso muy negado en la cultura occidental, donde todo lo que se aproxime a sufrimiento y dolor es evitado y tapado con múltiples argucias (hedonismo, farmacología, negación, evitación, etc.).

La única forma de atravesar positivamente este proceso y que no se convierta en un duelo patológico es sentirlo, vivirlo y afrontarlo, eso sí, es fundamental respetar los ritmos de cada persona. El trabajo con el duelo, va de la mano con su polaridad, que es el trabajo con la vida.

Muchos autores hablan de distintas fases en la vivencia del duelo, aunque se encuentra alta variabilidad según la persona y las circunstancias que rodean al duelo, generalmente se suele dar una primera etapa de shock y negación de la situación, que nos permite prepararnos para el impacto emocional, a esta primera etapa le sigue una caracterizada por la ira o la indiferencia. Tras cierta acomodación intelectual de la situación, se daría la etapa de tristeza, en la que aceptamos la pérdida y la pena que provoca. Por último volveríamos a mirar nuestro contexto vital y relacional, para poder cubrir o volver a construir vínculos significativos necesarios si es que la pérdida es reconstituible, en caso contrario, el trabajo es de aceptación.

En el proceso terapéutico de acompañamiento al duelo (sobre todo cuando se trata de pérdidas de personas), puede aparecer otro tipo de conflictiva de carácter relacional y de personalidad, que define nuestra relación con los duelos, y también que explica el tipo y nivel de conflictos que podemos desarrollar cuando estamos involucrados en relaciones vitales. Estas dinámicas suelen repetirse en el tiempo si no se trabajan y se comprenden desde sus orígenes.

Estas categorías para organizar la información son de carácter meramente descriptivo y ayudan a la comunicación, pero pueden actuar como etiquetas. No tengo ninguna duda respecto a que las personas actuamos y desarrollamos sintomatología porque tenemos una razón para ello, por lo tanto, mi forma de trabajo considerará siempre las particularidades de la historia de vida de cada individuo, familia o pareja, con el objetivo de comprender qué sentido tienen, y sólo desde ahí poder resolver.

Psicólogo Collado Villalba – Psicólogo Madrid Avenida de América

Centro de Psicología: Psicologos Collado Villalba